CRUCEROS EN EL TEJO:
Lisboa vista desde el Tejo, con los barrios antiguos superpuestos, es una opción que no debe perderse, pues la ciudad se extiende a lo largo de su estuario...
El crucero comienza en la estación fluvial de la Plaza del Comercio, con el Castillo y Alfama como telón de fondo.
En la colina siguiente, se alza el Barrio Alto, con la Baixa en medio, abierta al río en la magnífica Plaza del Comercio, puerta de entrada de Europa en la época de los Descubrimientos. Una vez que pasa el Cais do Sodré y su estación de trenes, el Cais da Rocha, con el ajetreo del puerto y el Puente 25 de Abril, el barco se dirige a la zona monumental de Belém.
Toda la orilla atrapa las miradas con el Padrão de los Descubrimientos en primer plano. Delante, se ensancha la desembocadura, donde el río se convierte en mar. Detrás del Jardín y la Estatua de Afonso de Albuquerque, virrey de India, surgen el Palacio de Belém, el Monasterio de los Jerónimos y el Centro Cultural de Belém, imponentes. A continuación, la mirada es cautivada por la Torre de Belém, antes rodeada de agua.
El crucero inicia entonces una curva amplia alejándose de la orilla, pudiendo observarse la ciudad y la anchura del río. Cuando alcanza nuevamente la Plaza del Comercio y la Catedral, surge el colosal Monasterio de San Vicente de Fora.
El ritmo lento y la cubierta abierta del barco, invitan a saborear la brisa y el sol, ofreciendo ángulos de la ciudad que sólo se obtienen desde el río. Una vez terminado el crucero, suba a lo alto de las colinas y descubra los rincones o monumentos que más curiosidad le han despertado.